En España, los llamados puticlubs o clubes de alterne forman parte de una realidad social compleja que mezcla economía, migración, desigualdad y debates sobre derechos humanos. Aunque son muy conocidos y presentes en carreteras y zonas de ocio nocturno, el marco legal que los rodea sigue siendo ambiguo y genera fuertes polémicas.

¿Qué es exactamente un puticlub?

De forma general, se denomina puticlub o club de alterne a un local donde se ofrece ocio nocturno (copas, música, compañía) y donde algunas personas ejercen la prostitución, normalmente de forma independiente, aunque su situación real puede variar mucho.

En muchos casos, estos locales funcionan como bares o clubs privados en los que las personas que ejercen la prostitución pagan alquiler de habitación, comisiones o consumiciones, lo que abre debates sobre hasta qué punto existe explotación o dependencia económica.

El marco legal en España

España no tiene una ley estatal específica que regule la prostitución de forma integral. La situación actual suele describirse como “alegal”:

  • Ejercer la prostitución de forma voluntaria no es delito.
  • El proxenetismo y la trata de personas sí son delitos, especialmente cuando hay explotación, violencia, engaño o coacción.
  • Muchos ayuntamientos han aprobado ordenanzas municipales que sancionan la oferta o demanda de servicios sexuales en la vía pública, lo que desplaza parte de la actividad hacia pisos privados y clubes.

Esta falta de regulación clara hace que los puticlubs se muevan en una zona gris: pueden operar como locales de ocio, pero su actividad real está constantemente bajo debate jurídico y político.

Quién trabaja en estos locales

En los clubes de alterne trabajan principalmente mujeres, muchas de ellas migrantes, aunque también hay hombres y personas trans. Sus situaciones son muy diversas:

  • Algunas declaran ejercer por decisión propia como forma de obtener ingresos rápidos.
  • Otras están en contextos de vulnerabilidad, deuda, presión familiar o de redes de trata.
  • Hay grandes diferencias entre clubes: desde lugares relativamente organizados y controlados hasta entornos donde se vulneran derechos básicos.

Organizaciones sociales y ONG que trabajan con personas en prostitución alertan de que, sin una regulación clara y sin vías reales de protección, muchas personas quedan expuestas a abusos, estigmatización y falta de alternativas laborales.

Debates feministas y políticos

El tema de los puticlubs y la prostitución en España está en el centro de un intenso debate:

  • Un sector del feminismo defiende una postura abolicionista: considera la prostitución como una forma de violencia machista y explotación estructural, y apuesta por cerrar clubes, perseguir al proxenetismo y ofrecer alternativas laborales y sociales a quienes ejercen.
  • Otro sector se posiciona como regulacionista o pro-derechos: sostiene que, mientras la prostitución exista, es mejor reconocerla y regularla para que las personas que la ejercen tengan derechos laborales, protección sanitaria y seguridad jurídica.

Los partidos políticos también se dividen entre quienes proponen leyes para acabar con los clubes y penalizar la demanda —inspirándose en el llamado “modelo nórdico”— y quienes prefieren una regulación que reconozca la realidad del sector y lo supervise.

Salud, seguridad y derechos

Más allá del debate ideológico, hay cuestiones prácticas que afectan directamente a las personas que trabajan en puticlubs:

  • Acceso a la salud: políticas de prevención de ITS, acceso a la sanidad pública, información y acompañamiento.
  • Seguridad: protección frente a violencia de clientes, proxenetas o redes criminales.
  • Documentación y situación migratoria: muchas trabajadoras son extranjeras y no siempre cuentan con papeles en regla, lo que complica aún más denunciar abusos o regularizar su situación.
  • Estigma social: el rechazo, la discriminación y el miedo al señalamiento hacen que muchas personas oculten su trabajo e incluso eviten acudir a servicios públicos.

Las organizaciones que trabajan sobre el terreno coinciden en que cualquier cambio legal debería tener en el centro los derechos, la seguridad y la dignidad de las personas que ejercen la prostitución, sea cual sea el modelo elegido.

El futuro de los puticlubs en España

El futuro de los puticlubs en España está muy ligado a cómo evolucione el debate político y social sobre la prostitución. Entre las posibilidades que se discuten:

  • Cierre progresivo de clubes y penalización de la demanda.
  • Regulación laboral y sanitaria de la prostitución con control estricto de los locales.
  • Modelos mixtos que combinen persecución de la trata con medidas de protección social y laboral.

En cualquier caso, el tema está lejos de resolverse. Los puticlubs siguen existiendo en muchas carreteras, polígonos y ciudades españolas, mientras la sociedad se pregunta cómo abordar una realidad donde se cruzan moral, economía, migración, derechos humanos y libertad individual.

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